Extraído del diario “El
País” Montevideo. Uruguay.
Robots: cada vez más cerca
de la humanidad
Desarrollo.
Mientras se trabaja en que tengan cualidades humanas, una compañía lanza un
modelo para el hogar
Autor:
XIMENA
ALEMAN
Ya
no son cosa del futuro. Los robots con características humanas existen y
conviven con humanos que los ayudan a parecer más humanos. La brecha entre unos
y otros se vuelve cada vez más angosta.
El
camino hacia la humanización de las máquinas comenzó hace décadas. En el
proceso, no faltaron los pronósticos nefastos: visones sombrías sobre la futura
psicología de las máquinas fueron argumento de cientos de novelas y películas.
Pero
hubo y hay optimistas. Científicos que desarrollan robots e intentan que la
relación con ellos sea posible, sana y útil. Los siguientes son tres ejemplos
que en los últimos dos meses cambiaron la relación entre humanos y robots.
PARLANTE.
Eugene Gootsman es un chico de 13 años que vive en Odessa, Ucrania. Le gustan
las hamburguesas y tiene una mascota llamada Bill. Es algo susceptible, se
conversa con él a través del chat habla poco de sí mismo y, por momentos, sus
respuestas son un tanto desubicadas. Se podría pensar que es un adolescente
promedio. Pero no lo es.
Se
trata de un tipo de robot llamado chatbot cuya especialización es hablar.
Eugene es el que demostró hacerlo mejor cuando en junio de este año, en un
torneo de chatbots en Bletchley Park, Inglaterra, despistó al 29% de los jueces
que lo entrevistaron. Fue el porcentaje mayor alcanzado por un robot. El tipo
de examen fue el "test de Turing", el método más famoso para evaluar
la inteligencia de un robot.
El
test de Turing consiste en que un número determinado de humanos y robots
mantienen conversaciones individuales de cinco minutos con varios jueces. Sobre
la base de esa charla los jueces deben decidir si su interlocutor fue un humano
o un robot.
En
1950, cuando el científico Alan Turing ideó el test, predijo que ningún robot
lograría despistar al 30% de los jueces. Eugene, el adolescente chatbot, estuvo
a punto de hacerlo.
Lo
interesante es que Eugene tiene experiencias, memoria y hasta sentido del
humor; y aunque a la larga algunas respuestas resulten repetitivas o algo
incoherentes, una conversación con él puede ser sobrellevada sin altibajos.
(Ver recuadro)
"A
los 13 años no sos tan grande como para saber todo, ni tan chico como para no
saber nada", expresó Vladimir Vasselov, creador de Eugene, a la revista
New Scientist para explicar por qué optó por adjudicar a su creación la
personalidad de un adolescente.
AUTOCONSCIENTE.
Nico es un robot que se mira muchas horas al espejo, y no lo hace por
narcisismo. Está aprendiendo a reconocerse, y eso lleva tiempo. "Lo que el
robot hace es aprender sobre su cuerpo y su sentido visual y la relación entre
los dos a través de la experiencia", explicó a El País su creador, Justin
Hart, científico de la Universidad de Yale, donde desarrolla el proyecto junto
a su tutor Brian Scassallati.
Los
robots no son conscientes de su cuerpo, razón por la cual no pueden reconocerse
a sí mismos. Sin embargo, Nico reconoce su brazo en el espejo y ubica
espacialmente al resto de los objetos de un cuarto en función del reflejo.
"Solo
unos pocos animales son capaces de usar el espejo como un instrumento para
razonar en términos de espacio", aseguró Hart.
Su
objetivo último es que Nico sea el primer robot en pasar el test del espejo,
por el cual el robot distingue su cuerpo y cambios en su apariencia. Algo que
ningún robot ha hecho.
Lo más revelador de la investigación de Hart ha sido su
metodología. "La que prevalece en la actualidad es que los ingenieros
diseñen todo lo que el robot conozca sobre sí mismo en cuanto a cómo se mueva y
perciba", señaló el científico. "Parte de lo que promovemos nosotros
es que el robot sea construido para aprender esas cosas por sí mismo. Abriría
una posibilidad interesante sobre sus capacidades perceptivas".
DIPUESTO.
El futuro todavía no llegó. Pero está a unas pocas semanas. Entonces, la
empresa estadounidense Rethink Robotics lanzará al mercado el robot Rethink, un
robot sencillo, barato y fácil de usar: hecho para los consumidores.
El
objetivo de Rethink será asistir a otros robots en las industrias o comercios y
también ser usado en las casas, explicó Rodney Brooks, el fundador de la
Rethink Robotics, al periódico The New York Times.
Rethink
no tendrá solo una funcionalidad. En cambio, permitirá que se lo programe y
reprograme de un modo sencillo para realizar diversas actividades.
Rodney
supone que la introducción de los robots en la vida cotidiana de los humanos
tendrá un impacto similar al que tuvo la irrupción del PC. Se trata de un
cambio grande y se aproxima.
El País Digital
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